Emergencia sanitaria: con tus manos puedes salvar vidas, Sin categoría

Ven con nosotros a pasar un turno en el Centro Coordinador

Antes de hablar sobre los criterios con los que el 112-SAMU moviliza sus (muy) escasos recursos sanitarios, necesito pedirte un favor.

CCU Asturias

Necesito que vengas hoy conmigo al Centro Coordinador. Que te sientes a mi lado unas horas, y nos observes trabajar.  A los teleoperadores y coordinadores del 112, a los teleoperadores del SAMU y a los médicos.

(En mi Centro Coordinador no hay enfermeros, pero en muchos otros también estarán ahí)

Si lo deseas puedes coger unos auriculares y entrar en algunas de las llamadas sanitarias que recibimos (más de mil al día). Podrás escuchar de qué forma explican los alertantes la urgencia que están presenciando. Y tal vez eso te ayude a entender un poco mejor la dificultad de nuestro trabajo.

Observarás que hay alertantes que transmiten los datos importantes con bastante precisión, y contestan a todas las preguntas lo mejor que pueden (dadas las circunstancias). Otros, en cambio, pierden los nervios nada más llamar.

Escucharás alertantes educados y maleducados. Correctos y desesperantes. Maravillosamente colaboradores o frustrantemente pasivos.  Que entienden el grado de urgencia de lo que están presenciando, o tal vez no:  pueden creer que lo que ocurre es mucho más grave de lo que es en realidad; o, por el contrario, pueden no ser conscientes de que están ante una emergencia vital.

llamada (1)Oirás a hombres, mujeres, jóvenes, niños, ancianos. A padres, hijos, hermanos, abuelos, maridos, esposas, parejas, amigos. A ciudadanos de tu comunidad, del resto de España, extranjeros. A testigos cercanos y a testigos casuales.

A personas que ansían ayudar; a otras que se ven forzadas; a otras que se niegan a colaborar.

 

Llamadas tranquilas, llamadas nerviosas, llamadas peculiares, llamadas divertidas, llamadas equivocadas, llamadas exigentes, llamadas angustiadas…

 

Escucharás llamadas en las que sólo se pide consejo médico. En otras contarán un problema de salud y solicitarán atención médica o ambulancia. En otras, alguien más relacionado con el mundo sanitario pedirá directamente la UVI móvil o un vehículo de rescate. En algunas sólo gritarán desesperados pidiendo ayuda, cualquier tipo de ayuda, pero por favor, que llegue ya.

A veces entenderás todo lo que el alertante dice y te harás una idea bastante aproximada de su problema. Otras veces no serás capaz de saber a qué se refiere exactamente. En ocasiones incluso tendrás dudas sobre qué está ocurriendo, dónde está ocurriendo, si es leve o grave; hasta de si es una llamada real o se trata de una broma.

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Pero, sobre todo, percibirás emociones. Todo tipo de emociones.

Nervios, preocupación, indiferencia, tensión, alivio, gratitud, enfado, rabia, indignación, tristeza, odio, miedo, alegría, agobio, resignación, terror, angustia, desesperación…

Se suceden sin pausa, sin medida, sin control. No son inesperadas, pero son imprevisibles: nunca sabes qué emoción acecha al otro lado de la nueva línea telefónica que acaba de empezar a sonar.

Puedes sentirlas contenidas al otro lado del teléfono. O pueden llegar a desbordarse, cruzar a través de los auriculares y atravesarte sin piedad. Unas cuantas te sacudirán de arriba abajo y te dejarán temblando durante minutos, tal vez horas. E, inevitablemente, alguna se te clavará como un puñal en el pecho; y te dejará una herida que tardará mucho, mucho en curar. Y te quedará una cicatriz como recuerdo de tu visita.

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Y, ahora que ya sabes las dificultades que entraña cada llamada, quítate los auriculares y levántate. Te invito a que camines a través de nuestro Centro Coordinador, entre los operadores del 112 y los del SAMU. Acércate, obsérvanos. Escúchanos gestionar las llamadas. Y, si de verdad quieres comprender en profundidad nuestro trabajo, cuando sientas que una emoción descontrolada penetra en la sala, míranos a los ojos y déjate contagiar por nuestros sentimientos.

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Acompáñanos, por ejemplo, en esta llamada que acaba de entrar al 112. La que está atendiendo el operador de la derecha.

-112 Asturias, ¿En qué puedo ayudarle? ¿Un accidente de tráfico? ¿A qué altura de la autopista? ¿Cuántos coches hay implicados? ¿Ve fuego en alguno? ¿Hay personas atrapadas en el interior de algún vehículo? ¿Ve algún herido que parezca grave? ¡Por favor, manténganse en zona segura! ¡Estamos movilizando policía y bomberos, no se retire, va a hablar con los servicios sanitarios! SAMU, os pasamos un accidente, hablan de 3 coches implicados, una persona atrapada, podría estar grave.

-¡Doctor, entre en esta llamada, parece grave! Señor, está hablando con el SAMU, ¿me confirma que se trata de un accidente en el km 25 de la autopista? ¿Cuántos heridos hay? ¿Cómo está la persona atrapada? ¿Por dónde está sangrando? ¿Le parece que está respirando? ¡Le dejo al habla con el médico, que le está escuchando; yo voy movilizando la ayuda!

-¡Saca la UVI móvil y las dos ambulancias más cercanas al accidente! Señor, soy el médico del Centro Coordinador…

Las personas que intervenimos en la llamada tenemos la mirada fija en los  ordenadores. Estudiando mapas, calculando el tiempo que van a tardar los diferentes recursos en llegar, buscando teléfonos de contacto, comunicándonos con los rescatadores y sanitarios, llamando de nuevo  al alertante, recibiendo más llamadas sobre el mismo accidente.

Y, una vez activados los recursos, impotentes para ayudar de otra forma, nuestros ojos se clavan en la pantalla. No podemos ver lo que ocurre; pero, como si los auriculares pudiesen transmitir también las imágenes, la escena se proyecta ante nosotros, tan real como si estuviéramos allí. Sólo que, a diferencia de los testigos, nosotros sabemos con toda exactitud qué tipo de ayuda va a llegar y cuánto va a tardar en llegar.

Y vemos pasar los minutos, que a nosotros también nos parecen horas…

-Vuelven a llamar, la persona está peor…

-Parece que 2 de los heridos salieron de los vehículos por sus propios medios, pero quedan otros 2 dentro de los coches.

-Bomberos informan de que están a 10 minutos.

-Llama otro alertante, dice que en el coche de delante hay un niño que podría tener la pierna rota…

“¡Rápido, rápido! ¡Corred más, por favor! ¡Que llegue alguien, quien sea, para informarnos!”

-Acaban de llegar los de Tráfico, la persona está sangrando mucho, está con bajo nivel de conciencia. Preguntan cuándo van a tardar los sanitarios.

-Llamad al técnico, a ver por dónde están, ¿cuánto les falta para llegar? No podemos ver su avance en la pantalla.

“¡Vamos, por Dios!” Y nuestros ojos buscan continuamente el icono de las ambulancias, como si pudiéramos empujarlas con la mirada…

-Llama el médico de la UVI. Los demás heridos están siendo evacuados. La persona está grave, están los bomberos trabajando, van a tardar en extricar…

-¡Mierda, mierda, mierda!

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No hay tiempo para lamentaciones, porque entra otra llamada.

-Un niño parece tener una convulsión febril.

-Soy el médico del Centro Coordinador. Tranquila, te vamos a mandar un médico urgentemente. Pero mientras llega la ayuda yo puedo ayudarte a ti. Por favor, contéstame a unas preguntas.  ¿Cuántos años tiene el niño? ¿Hoy había tenido fiebre? Lo que me cuentas parece una convulsión por culpa de la fiebre. No es grave, te lo prometo. No le va a pasar nada. Por favor, hazme caso. ¿Ya ha parado la convulsión? Es normal que no se mueva, que esté  inconsciente. De verdad, confía en mí. Está respirando, ¿verdad? Pues no tienes nada más que hacer que ponerlo de lado. Y, si puedes, ve quitándole la ropa. No se va a morir, te lo prometo. Pon tu mano en su pecho, ¿a que notas el corazón latir? Es una convulsión febril, es muy frecuente, tranquila. El médico ya salió, no puede tardar. Yo estoy aquí, al teléfono, no te voy a colgar; sigue contándome cómo está el niño.

“La madre está histérica, piensa que su hijo se le está muriendo en brazos. Y no soy capaz de hacerle entender que no es grave, que no va a pasar nada, que en pocos minutos su niño va a estar perfectamente…Ojalá llegue pronto el médico…Qué pena que la UVI móvil esté ocupada, su base estaba más cerca, habríamos ganado unos minutos, la angustia de esa familia hubiera acabado antes…”

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-Una mujer está de parto. Es su tercer embarazo, está con contracciones cada 4 minutos, ha roto aguas, dice que no les da tiempo a llegar al hospital…

-Saca la UVI. ¿Quién estaba hoy de guardia? ¡Le va a encantar el aviso! Hola, compañera, creo que vais a ser tíos…Efectivamente, es un parto…Ya sabía yo que te iba a gustar, je je…¡Mucha suerte, y si es niño que le llamen Samu-el!

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-Una señora mayor inconsciente en el suelo del domicilio.

-Señor, está hablando con un médico, vamos a mandar la ayuda a su casa. Escuche, ¿su mujer es diabética? ¿Sí? Lo primero, colóquela de lado. ¿Ya está? Ahora vaya a por el aparato de medir el azúcar. Mire a ver cuánto tiene. ¿56? De acuerdo, tranquilo, es una bajada importante de azúcar. Ya estamos sacando un médico para allá. ¿Tiene usted esa medicina que se guarda en la nevera y que hay que pinchar mientras tanto? ¿No? No se preocupe, el médico llegará enseguida. Verá cómo en cuanto le puedan poner azúcar por la vena empieza a mejorar…

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-Están llamando desde un supermercado, un hombre se ha caído al suelo y parece que no puede mover un brazo.

-Hola, buenos días, soy el médico del Centro Coordinador. Necesito que me responda unas preguntas muy importantes. ¿El señor está consciente, está despierto? ¿Ve usted que el señor tenga la boca torcida? Pregúntele su nombre, ¿puede hablar? ¿Se le entiende lo que dice? Pídale que le apriete las manos, ¿hay algún brazo que no pueda mover? ¿Y la pierna? ¿Saben si tenía alguna enfermedad? Perfecto, muchas gracias, estamos movilizando la ayuda. Que el señor se mueva lo menos posible mientras llegan.

-¿Roberto? Parece un ACV: hombre de 65 años, hipertenso, que a las 12:10 horas, estando en el supermercado, comenzó con disartria, desvío de comisura y hemiplejia derecha. Estamos a tiempo de activar el código ictus, si tú me lo confirmas al llegar.

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-Entra en esta llamada, una mujer se ha caído por las escaleras y está inconsciente.

-¡Señor, soy el médico del Centro Coordinador!¡Por favor, no la muevan, déjenla como está, podría tener una lesión en el cuello! ¿Está sangrando por alguna parte? Pues busquen un paño limpio y compriman fuertemente en la herida, pero sin mover el cuello. ¿Está respirando? ¡Tranquilos, la UVI móvil está de camino, no van a tardar!

-¿Gema? Oye, esto tiene muy mala pinta. Mujer de 43 años que cae por las escaleras, parece que tiene un traumatismo craneal importante, sangra bastante, respira con ronquido y no responde a estímulos. Tiene toda la pinta de ser una hemorragia cerebral…

-Llama la médico de la UVI, ha sido un código 4.

-Mierda, no fastidies…Jolín, era muy joven, qué mala suerte, qué pena…

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-¡Atropello en Gijón! El alertante no colabora nada, no deja de decir que mandemos ya la ambulancia de una maldita vez.

-¿Pero sabemos cuántos heridos hay? ¿Cómo es de grave? ¿Es sólo alguna pierna rota, hay alguien sangrando, hay alguien inconsciente?

-No sabemos nada, ha colgado sin dar más información.

-¡Me cag…en todo! Vete sacando la UVI móvil, mientras no tengamos más datos un atropello siempre puede ser grave. ¡A ver si entra otra  llamada! ¿Les dijeron algo más a los del 112?

-No, sólo que era un atropello y que mandaran la ayuda urgente.

-Tengo al teléfono a otro alertante por el atropello. Habla de un solo herido.

-¡Gracias a Dios, entro yo! Señor, soy el médico del Centro Coordinador. Por favor, necesito más información para poder mandar la ayuda más adecuada. ¿Cómo está el herido? Sí…sí…ah, perfecto…¿Entonces no parece necesitar ayuda sanitaria? Muy bien, muchísimas gracias.

-Anulad la UVI. No se trata de un atropello, sino de un hombre que tropezó mientras cruzaba por el paso de cebra y se cayó justo delante de un coche. Se ha levantado por su propio pie y se acercará al centro de salud porque se ha hecho una herida en la rodilla. ¡Menos mal!

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-La Policía nos pide una ambulancia para una persona que ha caído en la vía pública y parece haberse lesionado la pierna.

-Manda una ambulancia.

-Las de la zona están ocupadas. ¿Saco la de Llanera?

-Perfecto.

-Acaba de entrar una llamada del médico de Llanera, está en el domicilio de una mujer con mucha dificultad respiratoria, parece un fallo cardíaco, pide la ambulancia.

-¡Vaya! Pues esto tiene prioridad sobre la caída, desvía la ambulancia de Llanera. Y la primera que nos quede libre la mandamos al señor de la pierna.

-Nos queda una libre en el hospital, la mando.

-En el centro de salud tienen un paciente con dolor torácico. La médico pide la UVI, pero está ocupada.

-Pues mándale esa ambulancia, es el recurso más rápido. El señor de la pierna tendrá que seguir esperando, vaya faena…

-Llaman reclamando la ambulancia. Dicen que llevan más de media hora con el señor en el suelo. ¿Quieres oír las amables frases que nos están dirigiendo?

-No, gracias…Si es verdad,  tienen razón…¡Pero es que todas las ambulancias están ocupadas, incluso las de las zonas adyacentes!

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El día no acaba aquí.

Todavía nos quedan 7 horas por delante, en las cuales recibiremos, entre las llamadas que piden hablar con el médico de cabecera,  o una ambulancia porque tienen volante del médico, o consejo sobre qué hacer si sube la fiebre, unas cuantas más de las que encogen el corazón.

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Un hombre de mediana edad que parece estar sufriendo un infarto grave.

Una mujer que ha sido encontrada inconsciente por su pareja, entre blisters vacíos de medicación.

Un niño que ha caído de la bicicleta y se queja mucho de dolor de espalda.

Una señora desesperada porque su madre de 83 años acaba de fallecer en sus brazos.

Una chica desmayada durante la clase de Francés.

Un incendio en un quinto piso, con varias personas afectadas por el humo.

Una señora que acaba de perder el conocimiento en la peluquería, y ahora está vomitando.

Una mujer que grita pidiendo ayuda porque su marido se quejó de un dolor en el pecho, se desplomó inconsciente en el suelo y parece no respirar.

Una madre angustiada porque se equivocó con las medicinas y le dio a su bebé el jarabe de la abuela.

Una chavala que está inconsciente en el baño de un bar; parece ser una intoxicación etílica, pero no consiguen despertarla.

Un hombre atragantado en una sidrería.

Una niña que se ha bebido media botella de champú.

Un hombre inconsciente en la calle; la pareja dice que pudo haberse pinchado heroína.

Un accidente de moto; el motorista salió despedido y está inmóvil en el suelo sangrando por la cabeza.

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Nosotros sufrimos. Lloramos. Maldecimos. Nos desesperamos. Gritamos. Intentamos calmar. Aconsejamos. Nos enfadamos. Nos emocionamos. Aplaudimos. Reímos. Nos derrumbamos.

Y seguimos atendiendo llamadas. Una tras otra. Sin parar. Hasta que entran los compañeros del siguiente turno. Para los médicos, ese cambio de turno llegará a las 10 de la noche.

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Y salimos del Centro Coordinador de camino a nuestra casa. A veces felices porque el niño se recuperó. A veces terriblemente tristes porque el hombre falleció. A veces con los gritos del padre, del hermano, de la mujer, de la hija, grabados en nuestro cerebro. Oiremos esos gritos durante muchas horas. Quizá durante días.

Llegaremos a casa y abrazaremos fuertemente a nuestros hijos, a nuestros familiares. Sabemos que somos muy afortunados de tenerles junto a nosotros. Sabemos que la vida puede cambiar en cuestión de segundos. Y que las cosas no siempre les pasan “a los otros”. Porque pasan demasiadas. En nuestra comunidad, en nuestra ciudad, a veces en nuestra misma calle.

Conocemos todas las que han sucedido hoy en Asturias. Sabemos incluso el portal y piso, la altura exacta de la calle en la que han ocurrido. Puede suceder que, de vuelta a casa, pasemos por delante “del lugar” y nos quedemos parados, con la mirada perdida, poniendo “cara” al espacio físico donde ocurrieron. Porque el audio lo conocemos: todavía resuena en nuestros oídos.

No hablaremos sobre esas llamadas con nadie. Tal vez mencionaremos alguna, la que más nos ha impresionado. Pero sin muchas ganas de profundizar. No queremos pensar en ellas. No queremos recordar lo que hemos vivido, lo que hemos oído. Sólo queremos vivir, disfrutar a tope de la vida mientras ésta nos deje. Ser felices con los nuestros. Hasta el siguiente turno.

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Y volveremos a trabajar contentos, porque nos encanta este trabajo. Nos gusta saber que, gracias a nosotros, la ayuda llega a cualquier lugar donde se precise. Policía, bomberos, ambulancias, helicópteros, médicos y enfermeros,  UVI móvil. Nosotros recibimos la llamada de socorro y activamos los recursos. Y esos recursos, la mayoría de las veces, salvan vidas. O quitan el dolor, o el malestar, o la angustia. O resuelven el problema, controlan el incendio, ponen fin a la violencia, al peligro o al descontrol. O trasladan al enfermo para que pueda recibir los mejores cuidados en el hospital. Y esto es verdaderamente gratificante.

 

Nos apasiona nuestro trabajo. Ponemos el alma y el  corazón en cada llamada. Las emergencias nos afectan de una forma que sólo entenderás si vienes aquí, al Centro Coordinador, y nos ves trabajar. Si eres testigo de nuestra desesperación y compartes nuestra angustia cuando las cosas no salen como deberían.

Lo que acaba de ocurrir no ha sido culpa nuestra. Solo tratamos de sacar en claro el tipo, magnitud y gravedad de la situación con nuestras preguntas, para organizar y enviar la ayuda. Pero hay pocos recursos. Y eso tampoco es culpa nuestra. Tratamos de hacer las cosas lo mejor y más rápidamente posible con los limitados recursos que tenemos a nuestra disposición.

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Comprendemos a los alertantes. También tenemos maridos, mujeres, hijos, padres, hermanos, amigos, compañeros. También hemos pasado, o visto a personas cercanas pasar, por situaciones parecidas.

Por favor, no pienses que al otro lado del teléfono sólo hay robots sin sentimientos. No pienses que no nos importa lo que está pasando. No pienses que no mandamos los recursos porque no queremos, o que tardamos en enviarlos porque no nos tomamos en serio las llamadas. No nos insultes ni nos desprecies porque hacemos mil preguntas, porque te pedimos un poco más de paciencia, o porque la ayuda parece estar tardando en llegar; porque no eres consciente de todo lo que está ocurriendo en tu ciudad en este mismo momento.

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Si de verdad quieres saber cómo vivimos y hacemos nuestro trabajo, te invito a pasar un día con nosotros. Sólo unas horas. Tan sólo una hora.

Nos conocerás. Escucharás lo que oímos. Sentirás lo que sentimos. Verás en nuestros ojos…

Cuando salgas por la puerta, te aseguro que tu percepción del Centro Coordinador de Emergencias habrá cambiado para siempre. Y tú también.

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Estándar
Emergencia sanitaria: con tus manos puedes salvar vidas

Está usted hablando con los servicios sanitarios

Hay comunidades (Galicia, Cantabria, Aragón, Murcia, Andalucía, Baleares, Ceuta, Melilla) que aún mantienen el 061 como número de atención de incidencias sanitarias. Quien marque el 061 en dichas comunidades ya estará hablando directamente con los servicios sanitarios. (Aún y así, quien marque el 112 en cualquiera de ellas será transferido inmediatamente al teléfono de atención sanitaria)

Mapa de las CCAA que cuentan con el número de Urgencias y Emergencias Sanitarias 061.061 en España

 

Pero en el resto de España y de Europa, todos los servicios de emergencia (sanitarios, policía, bomberos, rescate en mar y montaña, etc) están centralizados en el número 112. Tal vez las diferentes secciones estén de presencia física en la misma sala, o tal vez estén en salas separadas. Pero EL USUARIO, PARA ACCEDER A CUALQUIERA DE ELLAS, DEBE MARCAR EL   112.

Este no es un lugar para discutir las ventajas o inconvenientes del 061 o del 112. Tampoco para debatir sobre si es mejor, en las comunidades que mantienen el 061, dar instrucciones a los usuarios de que llamen al 061 en caso de tener un problema sanitario, “para ganar tiempo”, o defender la llamada al 112 aunque se pierdan unos segundos de más, porque “es gratuito y de amplia cobertura”,  “si se precisa otro tipo de recursos añadidos a los sanitarios ganaremos tiempo”, o “hay que tratar de unificar criterios en todo el territorio nacional”. Doctores tiene la gestión para eso. 

Yo sólo recomiendo a los usuarios que traten de conocer cómo funciona el sistema de alerta por emergencias que opera en su comunidad; y que aprendan a usarlo de la manera más correcta posible.

Y (repito lo dicho en el post anterior) dado que el 112 es el número “oficial” europeo, el más extendido, y además es el utilizado en mi comunidad, de aquí en adelante voy a referirme siempre al 112 y a tratar de explicar sus “peculiaridades”, para que los usuarios sepan cómo pueden sacar el mejor partido de este sistema.

 

 

duda¿CÓMO “FUNCIONA” EL 112?

 

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En las comunidades “112”, se debe marcar este número si se necesita cualquier tipo de ayuda por cualquier urgencia o emergencia. Sea cual sea, siempre será un teleoperador del 112 quien gestione la llamada en primer lugar, y la derive al servicio que se precise.

 

“Mi” Centro Coordinador (el que voy a tomar como modelo, puesto que es el que mejor conozco) es una gran sala dividida en tres partes. En una zona están los teleoperadores del 112. En el otro extremo están los teleoperadores sanitarios, que pertenecen al SAMU. Y en el centro estamos los coordinadores: los del 112 y los del SAMU, que en nuestro caso son siempre médicos. 

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(En despachos adyacentes hay trabajadores de otros departamentos, como Bomberos, Protección Civil…)

 

protocoloCuando se llama al 112 porque se necesita ayuda sanitaria, si el alertante no lo indica de entrada, el operador del 112 no lo puede saber de antemano. Deberá comenzar con su protocolo de preguntas necesarias, hasta detectar que lo que necesita el alertante es (solamente, o quizá entre otros recursos) asistencia sanitaria.

Imaginad cuántos segundos, incluso minutos, se pueden ganar si el alertante le comunica desde el principio al operador del 112 que se trata de una llamada POR UNA NECESIDAD SANITARIA.

 

 Cuando un operador del 112 reciba una llamada y se dé cuenta de que es de carácter sanitario, recabará un mínimoCCU SAMU de información (lugar del incidente y teléfono del alertante) y dirá algo parecido a “no se retire, le pongo al habla con los servicios sanitarios”.

Y entonces el alertante estará unos segundos sin escuchar nada (o tal vez una música): el tiempo que tarda el operador del 112 en contactar con un teleoperador del SAMU  (o SEM,  o sea cual sea el nombre con el que se conozca en cada comunidad al SERVICIO DE ATENCIÓN MÉDICA URGENTE)  y avisarle: “entra una llamada sanitaria desde el teléfono XXX en la dirección YYY”.

 

En Asturias, el SAMU recibe una media DIARIA de MÁS DE MIL llamadas de carácter sanitario. La gran mayoría de ellas no avisan de urgencias o emergencias. alivioAlgunas se hacen en relación a lesiones o accidentes leves. Otras, para preguntar por el centro de salud abierto más próximo, para lograr hablar con el médico de cabecera, para resolver dudas sobre algún medicamento, para solicitar consejo sobre si es preciso el traslado del paciente, o para pedir una ambulancia con volante médico previo. Otras se hacen desde un hospital, para gestionar el transporte de un paciente de un hospital a otro…

 

Es por esto que en todos los centros coordinadores hay más teleoperadores del SAMU que médicos y/o enfermeros. Esto quiere decir que ES MATERIALMENTE IMPOSIBLE QUE LOS MÉDICOS Y/O ENFERMEROS ESCUCHEN O INTERVENGAN EN  TODAS Y CADA UNA DE LAS LLAMADAS DE CARÁCTER SANITARIO.CCU oper med

 

Además, muchas de las llamadas (localizar a un médico, informar sobre un servicio de guardia, enviar una ambulancia ya pedida “en el volante” por un médico, transferir al alertante con los sanitarios que van a su encuentro, etc etc) no precisan de la intervención de los médicos o enfermeros de la sala. Los operadores del SAMU las gestionan eficazmente, y mucho más rápidamente que si tuvieran que esperar a que los sanitarios interviniesen en todas ellas.

 

¿Cuándo intervienen los médicos / enfermeros de un Centro Coordinador? 

 -Cuando la llamada avisa de una urgencia o emergencia con posible riesgo vital para el  paciente, y deben gestionar el envío de personal sanitario y dar  instrucciones para que el alertante pueda mejorar la condición del paciente, o  pueda incluso realizar maniobras  de soporte vital básico.

 -Cuando son requeridos por un usuario que necesita hacer una consulta médica directa  de carácter relativamente urgente.

-Cuando son requeridos por un médico o enfermero de Atención Primaria que   solicitan  una UVI móvil o recursos excepcionales debido a la posible gravedad del paciente que están atendiendo en su  domicilio, en la vía pública o en el centro de salud.

 -Cuando son requeridos por otro sanitario para gestionar traslados entre diferentes centros sanitarios.

 

Muchas veces los médicos / enfermeros estarán al tanto de las llamadas completas, e médico sentadointervendrán en cuanto lo consideren oportuno. Pero en ocasiones no habrán podido seguir la llamada desde el principio. Que el médico “se pinche” en la llamada dependerá de la rapidez del operador del SAMU en detectar que dicha llamada precisa de intervención médica inmediata y avisarle.

 

Y EL MÉDICO DECIDE QUÉ RECURSO ES EL MÁS ADECUADO a enviar a un aviso. PERO EL MÉDICO  NO LO ACTIVA, NO LO MOVILIZA. ES EL OPERADOR DEL SAMU QUIEN LO HACE. Es decir: el operador del SAMU necesita que el alertante, además de haber contestado a las preguntas estrictamente sanitarias, le conteste también a varias preguntas sobre la dirección, la accesibilidad, el modo de contacto en caso de que la ambulancia no encuentre el lugar…Y tal vez urgía tanto conocer el carácter de la urgencia que estas preguntas no se pudieron hacer antes.

Por favor: aunque penséis que ya habéis dejado suficientemente clara vuestra situación, no colguéis hasta que el personal del SAMU os lo indique. Todas las preguntas son importantes.

 

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Tal vez el médico del Centro Coordinador haya decidido que el aviso tiene que ser atendido por el equipo de Atención Primaria del centro de salud al que pertenezca el
paciente. Entonces el operador del SAMU deberá preguntar también nombre, apellidos y edad del paciente.

Porque serán necesarios para que el personal del Centro de Salud pueda gestionar mejor el aviso. Y porque los médicos del centro de salud tienen acceso al historial del paciente; y podrán comprobar enfermedades, alergias, medicación que toma…Podrán hacerse una mejor idea del problema que puede estar presentando el paciente; y podrán ir mejor preparados a atenderle. Incluso podrán coger medicación y material específicos para él.

Incluso es posible que el médico de Primaria quiera hablar directamente con el alertante. En cuyo caso se transferirá la llamada del alertante al centro de salud; y el alertante deberá explicar una vez más (¡tal vez la cuarta!) su problema al médico de Primaria.

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Este sistema nos podrá gustar más o menos; nos podrá parecer más rápido o más lento, más o menos eficaz. Pero es el que tenemos. Y los ciudadanos deberían saber cómo funciona; para, en caso de necesidad sanitaria, lograr acortar los tiempos y conseguir hablar cuanto antes con un médico o enfermero. Mucho más cuando se trata de una URGENCIA VITAL, ya que son ellos los que deciden qué recurso sanitario se debe enviar y quienes dan instrucciones al alertante hasta que llegue la ayuda.

Porque cuando la situación no es urgente, la mayoría de la gente soporta con relativa angustiadopaciencia las “mil y una preguntas” que se les hace. Pero cuando se trata de una urgencia o emergencia sanitaria, la desesperación de los alertantes impide tener paciencia, guardar la calma y contestar más de 2 o 3 preguntas sin perder los nervios.


 

¿CÓMO PODEMOS AGILIZAR

duda   LA LLAMADA AL  112?


1. El alertante que precise asistencia sanitaria debe saber que, cuando llama al 112,  NO VA A HABLAR CON UN MÉDICO EN PRIMER LUGAR, sino con un teleoperador del 112. Que, en cuanto comprenda que la llamada es de carácter sanitario, le habrá de transferir con un operador del SAMU. Que, en caso de detectar una urgencia o emergencia vital, va a avisar al médico / enfermero para que entren en la llamada cuanto antes. Y que en caso de decidir que el aviso debe ser atendido por un médico de Atención Primaria, le pedirán datos de filiación, o le pondrán al habla con el Centro de Salud.

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Si el alertante desconoce estos hechos, tenderá a dar al operador del 112 información en exceso. Tendrá que repetir toda la información sanitaria al operador del SAMU. Y si es necesario que hable con el médico por tratarse de una urgencia vital, y el médico no pudo “entrar” en la llamada desde el principio, tendrá que volver a transmitirle los datos necesarios y, tal vez, contestar a preguntas parecidas, por tercera vez. Y ya no digamos si precisa una cuarta vez.

Con lo que esto conlleva de pérdida de tiempo, frustración y sensación de “tomadura de pelo” para el alertante. Que descarga su más que comprensible  desesperación con una frase del estilo “¿Tengo que volver a repetirlo todo por enésima vez? ¡Dejen ya de preguntarme lo mismo una y otra vez y manden ya la maldita ayuda!”.

 

Recuerda que, cuando llamas al 112 por un problema sanitario, el operador del 112 no necesita saber lo que le ocurre al paciente con todo lujo de detalles. Sólo necesita saber que SE TRATA DE UNA LLAMADA DE CARÁCTER SANITARIO. Házselo saber cuanto antes. Y reserva los detalles sanitarios para explicárselos al personal del SAMU.


2. Si se trata de una urgencia vital, hay que intentar que un médico o enfermero comience a escuchar la llamada cuanto antes.

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¿Cómo puede un alertante que se enfrenta a una urgencia o emergencia “llegar cuanto antes al médico”?

-Recordando que el operador del 112 solo necesita saber LA DIRECCIÓN EXACTA del suceso, confirmar EL TELÉFONO que va a estar operativo durante la completa  gestión del  incidente, y saber cuanto antes que SE TRATA DE UNA LLAMADA DE  CARÁCTER   SANITARIO. 

“¡ES UNA EMERGENCIA SANITARIA! ¡PÁSEME CUANTO ANTES CON EL PERSONAL SANITARIO!”

-Sabiendo que, una vez que ya esté hablando con un operador del SAMU, CUANTO  ANTES  PRONUNCIE LAS PALABRAS “EMERGENCIA SANITARIA” (o “parada cardiorrespiratoria”, o “paciente inconsciente, no responde a estímulos”, o atragantamiento severo”, o “accidente grave, con posibles heridos graves”…),  ANTES  AVISARÁ EL OPERADOR AL MÉDICO / ENFERMERO. El operador hará una  señal al médico, y éste entrará en la llamada INCLUSO MIENTRAS EL OPERADOR  REGISTRA LOS DATOS IMPRESCINDIBLES para poder gestionar los recursos.

Y cuando el médico intervenga en la llamada, no necesitará que el alertante le  cuente todo desde el principio de nuevo. Ya lo habrá oído. SE CENTRARÁ EN HACER LAS PREGUNTAS NECESARIAS PARA SABER QUÉ RECURSO ENVIAR Y QUÉ INSTRUCCIONES DAR MIENTRAS LLEGA LA AYUDA.

Cuando llames al 112 por un paciente que pudiera estar grave, deja claro desde el primer momento que se trata de una EMERGENCIA SANITARIA. El operador del 112 transferirá la llamada al SAMU con carácter urgente. Y el operador del SAMU avisará inmediatamente al médico / enfermero para que entren a escuchar la llamada cuanto antes. Así evitarás tener que repetir la misma información varias veces.


3. Mientras hablamos con el SAMU (con un operador o con el médico / enfermero) conviene tener presentes unos datos importantes:

-LA AYUDA SE ESTÁ GESTIONANDO Y ENVIANDO MIENTRAS AÚN HABLAMOS CON EL PERSONAL DEL CENTRO COORDINADOR. El operador del SAMU la está activando mientras vosotros habláis con él o con el médico. No tenéis que colgar para que llegue cuanto antes.

-EL MÉDICO QUE NOS ATIENDE AL TELÉFONO NO ES EL MISMO QUE ACUDIRÁ A LA LLAMADA. No tiene que colgar para que la ayuda llegue antes.

Seguir hablando con el SAMU del Centro Coordinador no sólo no retrasa el envía de la ayuda, sino que posiblemente la agilice. CUANTOS MÁS DATOS SE TENGAN, MEJOR SE ACERTARÁ CON EL RECURSO A ENVIAR, Y MEJOR PREPARADO IRÁ EL PERSONAL SANITARIO.

-Mientras llega la ayuda, EL MÉDICO DEL CENTRO COORDINADOR PODRÁ DAR INSTRUCCIONES para que el alertante pueda ayudar mejor al paciente.

POR FAVOR, CONTESTA A TODAS LAS PREGUNTAS, SIGUE TODAS LAS INSTRUCCIONES Y NO CUELGUES EL TELÉFONO HASTA QUE OS LO INDIQUEN. Es difícil; pero si el alertante logra mantener la calma podrá agilizar el envío de recursos y ayudar mucho más al paciente mientras llegan.


4. Si la vida del paciente no está en peligro inminente, la gestión de la llamada podrá hacerse de una manera más completa y pausada. Si no hay una emergencia que justifique la pérdida de nervios, el alertante debe esforzarse en comprender que las gestiones telefónicas pueden llevar su tiempo, y que tal vez tenga que contestar a varias preguntas más y hablar con varias personas más. 

(Esto, que se entiende más o menos cuando debemos hacer gestiones en un banco o en Hacienda, se vuelve harto complicado de entender cuando se llama al 112)

Si la llamada va a ser transferida al Centro de Salud, por favor, tened en cuenta que se os preguntarán datos de filiación del paciente. Y que seguramente el médico de Primaria quiera hablar directamente con vosotros, para hacerse su propia composición de lugar (muy entendible, ya que será él quien acuda al domicilio y debe llevar su impresión diagnóstica, sus materiales y su medicación preparadas). Tened paciencia. La ayuda se está gestionando lo mejor posible.

Cuando llames al 112 por un asunto sanitario que NO es una urgencia vital, por favor, hazlo armado de paciencia y preparado para contestar a muchas preguntas, a varias personas, o incluso varias veces a las mismas preguntas. La intención no es molestar al usuario o retrasar el envío de la ayuda. Es que no tenemos o no logramos una forma mejor de hacer las cosas. 


 

Si todos ponemos de nuestra parte a uno y otro lado del 112, entre todos conseguiremos el mejor beneficio posible para el paciente.

 

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He tratado de explicar cómo el alertante puede enfrentarse mejor al “primer problema” de la llamada al 112: hacer una llamada correcta.

Pero si “el primer problema del 112” es no conocer suficientemente bien todos los pasos que el alertante se va a ver obligado a dar, el segundo problema se va a derivar de la escasez de recursos a enviar. Y éste será el tema de la siguiente entrada.

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