Emergencia sanitaria: con tus manos puedes salvar vidas, Sin categoría

Ven con nosotros a pasar un turno en el Centro Coordinador

Antes de hablar sobre los criterios con los que el 112-SAMU moviliza sus (muy) escasos recursos sanitarios, necesito pedirte un favor.

CCU Asturias

Necesito que vengas hoy conmigo al Centro Coordinador. Que te sientes a mi lado unas horas, y nos observes trabajar.  A los teleoperadores y coordinadores del 112, a los teleoperadores del SAMU y a los médicos.

(En mi Centro Coordinador no hay enfermeros, pero en muchos otros también estarán ahí)

Si lo deseas puedes coger unos auriculares y entrar en algunas de las llamadas sanitarias que recibimos (más de mil al día). Podrás escuchar de qué forma explican los alertantes la urgencia que están presenciando. Y tal vez eso te ayude a entender un poco mejor la dificultad de nuestro trabajo.

Observarás que hay alertantes que transmiten los datos importantes con bastante precisión, y contestan a todas las preguntas lo mejor que pueden (dadas las circunstancias). Otros, en cambio, pierden los nervios nada más llamar.

Escucharás alertantes educados y maleducados. Correctos y desesperantes. Maravillosamente colaboradores o frustrantemente pasivos.  Que entienden el grado de urgencia de lo que están presenciando, o tal vez no:  pueden creer que lo que ocurre es mucho más grave de lo que es en realidad; o, por el contrario, pueden no ser conscientes de que están ante una emergencia vital.

llamada (1)Oirás a hombres, mujeres, jóvenes, niños, ancianos. A padres, hijos, hermanos, abuelos, maridos, esposas, parejas, amigos. A ciudadanos de tu comunidad, del resto de España, extranjeros. A testigos cercanos y a testigos casuales.

A personas que ansían ayudar; a otras que se ven forzadas; a otras que se niegan a colaborar.

 

Llamadas tranquilas, llamadas nerviosas, llamadas peculiares, llamadas divertidas, llamadas equivocadas, llamadas exigentes, llamadas angustiadas…

 

Escucharás llamadas en las que sólo se pide consejo médico. En otras contarán un problema de salud y solicitarán atención médica o ambulancia. En otras, alguien más relacionado con el mundo sanitario pedirá directamente la UVI móvil o un vehículo de rescate. En algunas sólo gritarán desesperados pidiendo ayuda, cualquier tipo de ayuda, pero por favor, que llegue ya.

A veces entenderás todo lo que el alertante dice y te harás una idea bastante aproximada de su problema. Otras veces no serás capaz de saber a qué se refiere exactamente. En ocasiones incluso tendrás dudas sobre qué está ocurriendo, dónde está ocurriendo, si es leve o grave; hasta de si es una llamada real o se trata de una broma.

20160128_224258

 

Pero, sobre todo, percibirás emociones. Todo tipo de emociones.

Nervios, preocupación, indiferencia, tensión, alivio, gratitud, enfado, rabia, indignación, tristeza, odio, miedo, alegría, agobio, resignación, terror, angustia, desesperación…

Se suceden sin pausa, sin medida, sin control. No son inesperadas, pero son imprevisibles: nunca sabes qué emoción acecha al otro lado de la nueva línea telefónica que acaba de empezar a sonar.

Puedes sentirlas contenidas al otro lado del teléfono. O pueden llegar a desbordarse, cruzar a través de los auriculares y atravesarte sin piedad. Unas cuantas te sacudirán de arriba abajo y te dejarán temblando durante minutos, tal vez horas. E, inevitablemente, alguna se te clavará como un puñal en el pecho; y te dejará una herida que tardará mucho, mucho en curar. Y te quedará una cicatriz como recuerdo de tu visita.

ana buena 2

 

Y, ahora que ya sabes las dificultades que entraña cada llamada, quítate los auriculares y levántate. Te invito a que camines a través de nuestro Centro Coordinador, entre los operadores del 112 y los del SAMU. Acércate, obsérvanos. Escúchanos gestionar las llamadas. Y, si de verdad quieres comprender en profundidad nuestro trabajo, cuando sientas que una emoción descontrolada penetra en la sala, míranos a los ojos y déjate contagiar por nuestros sentimientos.

……………………………………………………………………………………………………………………….

Acompáñanos, por ejemplo, en esta llamada que acaba de entrar al 112. La que está atendiendo el operador de la derecha.

-112 Asturias, ¿En qué puedo ayudarle? ¿Un accidente de tráfico? ¿A qué altura de la autopista? ¿Cuántos coches hay implicados? ¿Ve fuego en alguno? ¿Hay personas atrapadas en el interior de algún vehículo? ¿Ve algún herido que parezca grave? ¡Por favor, manténganse en zona segura! ¡Estamos movilizando policía y bomberos, no se retire, va a hablar con los servicios sanitarios! SAMU, os pasamos un accidente, hablan de 3 coches implicados, una persona atrapada, podría estar grave.

-¡Doctor, entre en esta llamada, parece grave! Señor, está hablando con el SAMU, ¿me confirma que se trata de un accidente en el km 25 de la autopista? ¿Cuántos heridos hay? ¿Cómo está la persona atrapada? ¿Por dónde está sangrando? ¿Le parece que está respirando? ¡Le dejo al habla con el médico, que le está escuchando; yo voy movilizando la ayuda!

-¡Saca la UVI móvil y las dos ambulancias más cercanas al accidente! Señor, soy el médico del Centro Coordinador…

Las personas que intervenimos en la llamada tenemos la mirada fija en los  ordenadores. Estudiando mapas, calculando el tiempo que van a tardar los diferentes recursos en llegar, buscando teléfonos de contacto, comunicándonos con los rescatadores y sanitarios, llamando de nuevo  al alertante, recibiendo más llamadas sobre el mismo accidente.

Y, una vez activados los recursos, impotentes para ayudar de otra forma, nuestros ojos se clavan en la pantalla. No podemos ver lo que ocurre; pero, como si los auriculares pudiesen transmitir también las imágenes, la escena se proyecta ante nosotros, tan real como si estuviéramos allí. Sólo que, a diferencia de los testigos, nosotros sabemos con toda exactitud qué tipo de ayuda va a llegar y cuánto va a tardar en llegar.

Y vemos pasar los minutos, que a nosotros también nos parecen horas…

-Vuelven a llamar, la persona está peor…

-Parece que 2 de los heridos salieron de los vehículos por sus propios medios, pero quedan otros 2 dentro de los coches.

-Bomberos informan de que están a 10 minutos.

-Llama otro alertante, dice que en el coche de delante hay un niño que podría tener la pierna rota…

“¡Rápido, rápido! ¡Corred más, por favor! ¡Que llegue alguien, quien sea, para informarnos!”

-Acaban de llegar los de Tráfico, la persona está sangrando mucho, está con bajo nivel de conciencia. Preguntan cuándo van a tardar los sanitarios.

-Llamad al técnico, a ver por dónde están, ¿cuánto les falta para llegar? No podemos ver su avance en la pantalla.

“¡Vamos, por Dios!” Y nuestros ojos buscan continuamente el icono de las ambulancias, como si pudiéramos empujarlas con la mirada…

-Llama el médico de la UVI. Los demás heridos están siendo evacuados. La persona está grave, están los bomberos trabajando, van a tardar en extricar…

-¡Mierda, mierda, mierda!

……………………………………………………………………………………………………………………….

No hay tiempo para lamentaciones, porque entra otra llamada.

-Un niño parece tener una convulsión febril.

-Soy el médico del Centro Coordinador. Tranquila, te vamos a mandar un médico urgentemente. Pero mientras llega la ayuda yo puedo ayudarte a ti. Por favor, contéstame a unas preguntas.  ¿Cuántos años tiene el niño? ¿Hoy había tenido fiebre? Lo que me cuentas parece una convulsión por culpa de la fiebre. No es grave, te lo prometo. No le va a pasar nada. Por favor, hazme caso. ¿Ya ha parado la convulsión? Es normal que no se mueva, que esté  inconsciente. De verdad, confía en mí. Está respirando, ¿verdad? Pues no tienes nada más que hacer que ponerlo de lado. Y, si puedes, ve quitándole la ropa. No se va a morir, te lo prometo. Pon tu mano en su pecho, ¿a que notas el corazón latir? Es una convulsión febril, es muy frecuente, tranquila. El médico ya salió, no puede tardar. Yo estoy aquí, al teléfono, no te voy a colgar; sigue contándome cómo está el niño.

“La madre está histérica, piensa que su hijo se le está muriendo en brazos. Y no soy capaz de hacerle entender que no es grave, que no va a pasar nada, que en pocos minutos su niño va a estar perfectamente…Ojalá llegue pronto el médico…Qué pena que la UVI móvil esté ocupada, su base estaba más cerca, habríamos ganado unos minutos, la angustia de esa familia hubiera acabado antes…”

……………………………………………………………………………………………………………………….

-Una mujer está de parto. Es su tercer embarazo, está con contracciones cada 4 minutos, ha roto aguas, dice que no les da tiempo a llegar al hospital…

-Saca la UVI. ¿Quién estaba hoy de guardia? ¡Le va a encantar el aviso! Hola, compañera, creo que vais a ser tíos…Efectivamente, es un parto…Ya sabía yo que te iba a gustar, je je…¡Mucha suerte, y si es niño que le llamen Samu-el!

……………………………………………………………………………………………………………………….

-Una señora mayor inconsciente en el suelo del domicilio.

-Señor, está hablando con un médico, vamos a mandar la ayuda a su casa. Escuche, ¿su mujer es diabética? ¿Sí? Lo primero, colóquela de lado. ¿Ya está? Ahora vaya a por el aparato de medir el azúcar. Mire a ver cuánto tiene. ¿56? De acuerdo, tranquilo, es una bajada importante de azúcar. Ya estamos sacando un médico para allá. ¿Tiene usted esa medicina que se guarda en la nevera y que hay que pinchar mientras tanto? ¿No? No se preocupe, el médico llegará enseguida. Verá cómo en cuanto le puedan poner azúcar por la vena empieza a mejorar…

……………………………………………………………………………………………………………………….

-Están llamando desde un supermercado, un hombre se ha caído al suelo y parece que no puede mover un brazo.

-Hola, buenos días, soy el médico del Centro Coordinador. Necesito que me responda unas preguntas muy importantes. ¿El señor está consciente, está despierto? ¿Ve usted que el señor tenga la boca torcida? Pregúntele su nombre, ¿puede hablar? ¿Se le entiende lo que dice? Pídale que le apriete las manos, ¿hay algún brazo que no pueda mover? ¿Y la pierna? ¿Saben si tenía alguna enfermedad? Perfecto, muchas gracias, estamos movilizando la ayuda. Que el señor se mueva lo menos posible mientras llegan.

-¿Roberto? Parece un ACV: hombre de 65 años, hipertenso, que a las 12:10 horas, estando en el supermercado, comenzó con disartria, desvío de comisura y hemiplejia derecha. Estamos a tiempo de activar el código ictus, si tú me lo confirmas al llegar.

……………………………………………………………………………………………………………………….

-Entra en esta llamada, una mujer se ha caído por las escaleras y está inconsciente.

-¡Señor, soy el médico del Centro Coordinador!¡Por favor, no la muevan, déjenla como está, podría tener una lesión en el cuello! ¿Está sangrando por alguna parte? Pues busquen un paño limpio y compriman fuertemente en la herida, pero sin mover el cuello. ¿Está respirando? ¡Tranquilos, la UVI móvil está de camino, no van a tardar!

-¿Gema? Oye, esto tiene muy mala pinta. Mujer de 43 años que cae por las escaleras, parece que tiene un traumatismo craneal importante, sangra bastante, respira con ronquido y no responde a estímulos. Tiene toda la pinta de ser una hemorragia cerebral…

-Llama la médico de la UVI, ha sido un código 4.

-Mierda, no fastidies…Jolín, era muy joven, qué mala suerte, qué pena…

……………………………………………………………………………………………………………………….

-¡Atropello en Gijón! El alertante no colabora nada, no deja de decir que mandemos ya la ambulancia de una maldita vez.

-¿Pero sabemos cuántos heridos hay? ¿Cómo es de grave? ¿Es sólo alguna pierna rota, hay alguien sangrando, hay alguien inconsciente?

-No sabemos nada, ha colgado sin dar más información.

-¡Me cag…en todo! Vete sacando la UVI móvil, mientras no tengamos más datos un atropello siempre puede ser grave. ¡A ver si entra otra  llamada! ¿Les dijeron algo más a los del 112?

-No, sólo que era un atropello y que mandaran la ayuda urgente.

-Tengo al teléfono a otro alertante por el atropello. Habla de un solo herido.

-¡Gracias a Dios, entro yo! Señor, soy el médico del Centro Coordinador. Por favor, necesito más información para poder mandar la ayuda más adecuada. ¿Cómo está el herido? Sí…sí…ah, perfecto…¿Entonces no parece necesitar ayuda sanitaria? Muy bien, muchísimas gracias.

-Anulad la UVI. No se trata de un atropello, sino de un hombre que tropezó mientras cruzaba por el paso de cebra y se cayó justo delante de un coche. Se ha levantado por su propio pie y se acercará al centro de salud porque se ha hecho una herida en la rodilla. ¡Menos mal!

……………………………………………………………………………………………………………………….

-La Policía nos pide una ambulancia para una persona que ha caído en la vía pública y parece haberse lesionado la pierna.

-Manda una ambulancia.

-Las de la zona están ocupadas. ¿Saco la de Llanera?

-Perfecto.

-Acaba de entrar una llamada del médico de Llanera, está en el domicilio de una mujer con mucha dificultad respiratoria, parece un fallo cardíaco, pide la ambulancia.

-¡Vaya! Pues esto tiene prioridad sobre la caída, desvía la ambulancia de Llanera. Y la primera que nos quede libre la mandamos al señor de la pierna.

-Nos queda una libre en el hospital, la mando.

-En el centro de salud tienen un paciente con dolor torácico. La médico pide la UVI, pero está ocupada.

-Pues mándale esa ambulancia, es el recurso más rápido. El señor de la pierna tendrá que seguir esperando, vaya faena…

-Llaman reclamando la ambulancia. Dicen que llevan más de media hora con el señor en el suelo. ¿Quieres oír las amables frases que nos están dirigiendo?

-No, gracias…Si es verdad,  tienen razón…¡Pero es que todas las ambulancias están ocupadas, incluso las de las zonas adyacentes!

……………………………………………………………………………………………………………………….

El día no acaba aquí.

Todavía nos quedan 7 horas por delante, en las cuales recibiremos, entre las llamadas que piden hablar con el médico de cabecera,  o una ambulancia porque tienen volante del médico, o consejo sobre qué hacer si sube la fiebre, unas cuantas más de las que encogen el corazón.

20160317_090441

 

Un hombre de mediana edad que parece estar sufriendo un infarto grave.

Una mujer que ha sido encontrada inconsciente por su pareja, entre blisters vacíos de medicación.

Un niño que ha caído de la bicicleta y se queja mucho de dolor de espalda.

Una señora desesperada porque su madre de 83 años acaba de fallecer en sus brazos.

Una chica desmayada durante la clase de Francés.

Un incendio en un quinto piso, con varias personas afectadas por el humo.

Una señora que acaba de perder el conocimiento en la peluquería, y ahora está vomitando.

Una mujer que grita pidiendo ayuda porque su marido se quejó de un dolor en el pecho, se desplomó inconsciente en el suelo y parece no respirar.

Una madre angustiada porque se equivocó con las medicinas y le dio a su bebé el jarabe de la abuela.

Una chavala que está inconsciente en el baño de un bar; parece ser una intoxicación etílica, pero no consiguen despertarla.

Un hombre atragantado en una sidrería.

Una niña que se ha bebido media botella de champú.

Un hombre inconsciente en la calle; la pareja dice que pudo haberse pinchado heroína.

Un accidente de moto; el motorista salió despedido y está inmóvil en el suelo sangrando por la cabeza.

……………………………………………………………………………………………………………………….

Nosotros sufrimos. Lloramos. Maldecimos. Nos desesperamos. Gritamos. Intentamos calmar. Aconsejamos. Nos enfadamos. Nos emocionamos. Aplaudimos. Reímos. Nos derrumbamos.

Y seguimos atendiendo llamadas. Una tras otra. Sin parar. Hasta que entran los compañeros del siguiente turno. Para los médicos, ese cambio de turno llegará a las 10 de la noche.

20160317_090745

 

Y salimos del Centro Coordinador de camino a nuestra casa. A veces felices porque el niño se recuperó. A veces terriblemente tristes porque el hombre falleció. A veces con los gritos del padre, del hermano, de la mujer, de la hija, grabados en nuestro cerebro. Oiremos esos gritos durante muchas horas. Quizá durante días.

Llegaremos a casa y abrazaremos fuertemente a nuestros hijos, a nuestros familiares. Sabemos que somos muy afortunados de tenerles junto a nosotros. Sabemos que la vida puede cambiar en cuestión de segundos. Y que las cosas no siempre les pasan “a los otros”. Porque pasan demasiadas. En nuestra comunidad, en nuestra ciudad, a veces en nuestra misma calle.

Conocemos todas las que han sucedido hoy en Asturias. Sabemos incluso el portal y piso, la altura exacta de la calle en la que han ocurrido. Puede suceder que, de vuelta a casa, pasemos por delante “del lugar” y nos quedemos parados, con la mirada perdida, poniendo “cara” al espacio físico donde ocurrieron. Porque el audio lo conocemos: todavía resuena en nuestros oídos.

No hablaremos sobre esas llamadas con nadie. Tal vez mencionaremos alguna, la que más nos ha impresionado. Pero sin muchas ganas de profundizar. No queremos pensar en ellas. No queremos recordar lo que hemos vivido, lo que hemos oído. Sólo queremos vivir, disfrutar a tope de la vida mientras ésta nos deje. Ser felices con los nuestros. Hasta el siguiente turno.

20160317_090724-1-1

Y volveremos a trabajar contentos, porque nos encanta este trabajo. Nos gusta saber que, gracias a nosotros, la ayuda llega a cualquier lugar donde se precise. Policía, bomberos, ambulancias, helicópteros, médicos y enfermeros,  UVI móvil. Nosotros recibimos la llamada de socorro y activamos los recursos. Y esos recursos, la mayoría de las veces, salvan vidas. O quitan el dolor, o el malestar, o la angustia. O resuelven el problema, controlan el incendio, ponen fin a la violencia, al peligro o al descontrol. O trasladan al enfermo para que pueda recibir los mejores cuidados en el hospital. Y esto es verdaderamente gratificante.

 

Nos apasiona nuestro trabajo. Ponemos el alma y el  corazón en cada llamada. Las emergencias nos afectan de una forma que sólo entenderás si vienes aquí, al Centro Coordinador, y nos ves trabajar. Si eres testigo de nuestra desesperación y compartes nuestra angustia cuando las cosas no salen como deberían.

Lo que acaba de ocurrir no ha sido culpa nuestra. Solo tratamos de sacar en claro el tipo, magnitud y gravedad de la situación con nuestras preguntas, para organizar y enviar la ayuda. Pero hay pocos recursos. Y eso tampoco es culpa nuestra. Tratamos de hacer las cosas lo mejor y más rápidamente posible con los limitados recursos que tenemos a nuestra disposición.

ana y yo buena

 

Comprendemos a los alertantes. También tenemos maridos, mujeres, hijos, padres, hermanos, amigos, compañeros. También hemos pasado, o visto a personas cercanas pasar, por situaciones parecidas.

Por favor, no pienses que al otro lado del teléfono sólo hay robots sin sentimientos. No pienses que no nos importa lo que está pasando. No pienses que no mandamos los recursos porque no queremos, o que tardamos en enviarlos porque no nos tomamos en serio las llamadas. No nos insultes ni nos desprecies porque hacemos mil preguntas, porque te pedimos un poco más de paciencia, o porque la ayuda parece estar tardando en llegar; porque no eres consciente de todo lo que está ocurriendo en tu ciudad en este mismo momento.

ccu blanco negro

Si de verdad quieres saber cómo vivimos y hacemos nuestro trabajo, te invito a pasar un día con nosotros. Sólo unas horas. Tan sólo una hora.

Nos conocerás. Escucharás lo que oímos. Sentirás lo que sentimos. Verás en nuestros ojos…

Cuando salgas por la puerta, te aseguro que tu percepción del Centro Coordinador de Emergencias habrá cambiado para siempre. Y tú también.

IMG-20151121-WA0012

 

 

 

 

 

Anuncios
Estándar

10 thoughts on “Ven con nosotros a pasar un turno en el Centro Coordinador

  1. Creo que la labor que hacéis es muy importante y en muchas ocasiones es fundamental vuestras instrucciones para poder ayudar en todos los ámbitos a las personas y en ella me incluyo. Gracias, Ojalá pidiera yo tb trabajar con vosotros

    Me gusta

  2. J.Ram dice:

    Totalmente de acuerdo…cada centro tiene sus protocolos y su forma de actuar, pero basicamente son para lo mismo. Son muchas las ocasiones en las que compañeros de todos los centros sufrimos esas mismas “llamadas”. Desde envíe policia y punto…. a tengo ganas de hablar con alguien y los únicos que me escuchais sois vosotros….. es nuestro dia a dia….

    Me gusta

  3. Antonio Joaquin Martin Beltran dice:

    Hola por suerte o por desgracia llevo toda mi vida trabajando de teleoperador quería saber que requisitos hacen falta para poder trabajar con vosotro…

    Gracias y un saludo

    Me gusta

  4. Buenísimo el post. Me ha encantado. Soy Técnico de Emergencias Sanitarias del 061 de Málaga desde hace 24 años y gran admirador/defensor de la figura del Teleoperador/a de Emergencias.
    Pienso que vuestra profesión debería estar incluida en el catálogo de profesiones de la Formación Profesional.
    Mucho ánimo y fuerzas para seguir desarrollando esa maravillosa labor.

    Me gusta

  5. Mar dice:

    Me ha gustado el post, es una realidas que muchos vivimos, en mi caso desde el 061 de Cataluña, y te doy la razon en que mas de uno podria pasar unas horas y ver el trabajo que se realiza desde CECOR ( CEntro COoRdinador aqui), ya que muchas veces se creen que no somos personas y nos faltan el respeto desde todos los angulo

    FELICIDADES POR EL BLOG!!!

    Besos desde Barcelona

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s