Ahora. Todavía.

 Cuando en una de mis guardias muere alguien, cuando no soy capaz de retener su vida, o cuando no consigo traerle de vuelta de nuevo, siempre tengo la misma sensación. El corazón se encoge, la sensación de náusea y de angustia se agarra a la boca del estómago y se queda ahí durante horas. A... Seguir leyendo →

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