Ahora. Todavía.

 Cuando en una de mis guardias muere alguien, cuando no soy capaz de retener su vida, o cuando no consigo traerle de vuelta de nuevo, siempre tengo la misma sensación. El corazón se encoge, la sensación de náusea y de angustia se agarra a la boca del estómago y se queda ahí durante horas. A... Seguir leyendo →

El último regalo

Tuve la ocasión de acompañar, en los días previos a su muerte,  a un paciente muy especial. Un coronel de Infantería duro y gruñón; cuya enfermedad pulmonar, insidiosa y silenciosa durante años, le atacó con fuerza de forma brusca e inesperada. Fui testigo de su pelea por demostrar que se encontraba mejor de lo que... Seguir leyendo →

Desmayos SIN traumatismo: ¡¡¡TODOS AL SUELO!!!

(Este blog está dirigido a personas NO sanitarias. Pido disculpas si ciertas expresiones, descripciones o definiciones no son técnica o médicamente exactas. Pero la intención es facilitar a estas personas no sanitarias la comprensión de los conceptos). ____________________________________________________________________________________________ Cuando una persona se desmaya delante de nosotros, todos nos ponemos nerviosos. ¿Qué debemos hacer? Hemos oído... Seguir leyendo →

Profes, padres: por qué sería recomendable tener un desfibrilador en los coles

  La respuesta, aunque dura, es sencilla. PORQUE HAY NIÑOS Y PROFESORES QUE SUFREN UNA MUERTE SÚBITA EN LOS COLEGIOS E INSTITUTOS.   De acuerdo: en los profesores es más entendible. Algunos ya pasan de los 50, fuman, son hipertensos, diabéticos, tienen el colesterol alto o tienen problemas de corazón. No están libres de sufrir un infarto,... Seguir leyendo →

Los médicos también mueren

El martes por la mañana el 112-SAMU-Asturias se paralizó. Una compañera moría de forma inesperada mientras dormía. Nada se pudo hacer desde el Centro Coordinador. Sólo activar la UVI móvil y esperar noticias con el corazón encogido. Nada pudo hacer la UVI móvil. Sólo llegar al lugar esperanzados para darse de bruces con la realidad. Sólo enfrentarse con angustia... Seguir leyendo →

¡Que vuelvan los vecinos!

Yo crecí en un edificio de 11 plantas en el que nos conocíamos prácticamente todos. Sabíamos los nombres de los "titulares" de las casas (aunque solo fuera de tanto leerlos en los buzones mientras esperábamos el ascensor; o por ayudar al cartero a repartir las cartas por los buzones varios; o por devolver las cartas que habían terminado en... Seguir leyendo →

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